mariagabrielavillada
Este es un sitio en el cual publicaré no sólo material escrito por mí, sino todo lo de otros autores famosos o ignotos, que me parezca interesante para compartir con mis amigos y mi gente...
martes, 8 de marzo de 2011
sábado, 3 de enero de 2009
CONOCERSE ES EL RELÁMPAGO
El día daba marcha atrás volviendo sobre sus pasos para dar lugar a la noche que subrepticiamente se colaba por el horizonte, y ella quiso interponérsele para detenerlo y perpetuar ese mágico encuentro.
El destino había ido guiando sus pasos para que se cruzaran en el preciso momento en que más se necesitaban, y ellos fueron tomando las decisiones correctas para que el milagro sucediera.
Ni las más alucinantes fantasías que había tejido en su imaginación se comparaban con lo que vivía a su lado. Algunas cosas fueron como las imaginaba: esa primer mirada de amor en la que él penetro en sus ojos hasta lo más profundo de su ser.
Y ese primer beso… la dulzura y la emoción de ese primer beso que le había calado tan hondo que la había dejado sin palabras, (cosa rara en ella que siempre había sido tan verborrágica) todo su mundo quedó patas arriba, y no existió otra cosa que él y su dulce voz, y la hizo vibrar como la cuerda de un violín, desató en su interior una tormenta de emociones desconocidas hasta ese momento.
Y su mirada, esa mirada que tenia sobre ella un efecto mágico, porque cuando él la miraba todo el resto del mundo desaparecía para ella, la gente, las calles, no existía nada más que él y ese profundo deseo de ser suya… de estar en sus brazos y no separarse jamás…
Esto no tardó en suceder y a pesar de su pudor ella no dudó en someterse al imperio de ese nuevo sol que alumbraba su vida. El contacto con su piel fue único fantástico, y despertó en ella un personalidad oculta que se rebelaba a su anterior existencia y se revelaba ante él con total plenitud.
Y bebió desaforadamente de los mares de la pasión y se aventuró a probar cosas que jamás se hubiera creído capaz de hacer. ¡Todo era tan maravilloso, tan pleno, sin barreras, sin represiones, auténtico, tan increíblemente hermoso!
En ese pequeño mundo que se habían creado entre esas cuatro paredes en el que las reglas no existían, sólo era darse el uno al otro, sin reservas, sin mezquindades…
Allí sólo se respiraba amor, de ese que libera totalmente nuestro ser interior, que lo abre a nuevos mundos, que hace surgir lo más hondo de los sentimientos y las más fuertes de las sensaciones. Ese era su mundo real, y no el de afuera con los problemas, las preocupaciones y las rabias cotidianas.
Fueron horas tan intensas, tan bien vividas que parecían toda una vida, a pesar que solo fueron unos instantes. Cuando ya se les estaba agotando el tiempo ella no podía dejar de pensar en lo que vendría…
¿Cuándo volverían a verse? Luego de ese encuentro y de haber develado el misterio… la química entre ellos seguiría intacta? ¿Se enfriaría la relación? Era sólo una cuestión de piel o él sentía algo verdaderamente profundo por ella?
Eran demasiadas preguntas y sus besos y sus abrazos callaban la frenética marcha de su mente. Se habían entregado plenamente uno al otro, habían vivido una comunión de almas sin igual, se habían revelado cosas que nadie más las sabía.
Cuando llegó el momento de despedirse, mientras el colectivo se alejaba y él la miraba agitando su mano para saludarla amargas y enormes lágrimas rodaban por las mejillas de ella, y lo veía todo borroso, como veía la realidad y veía el futuro a partir de ese momento…
miércoles, 31 de diciembre de 2008
¿CÓMO SE SALE DE ESTE MONSTRUOSO LABERINTO?
Los 7 pecados capitales: la soberbia, la ira, la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza y la envidia, (analizados en la “Summa Teológica” de Sto. Tomás de Aquino), fueron enunciados como una manera de regular las relaciones humanas en una sociedad que iba saliendo del Teocentrismo para dar paso al antropocentrismo.
Había que poner límites al desenfrenado y explosivo crecimiento del “ego” del hombre que, de sentirse un ser insignificante ante la grandeza de Dios,(reflejada en los enormes templos medievales), pasó a creerse el centro de un universo nuevo y desconocido.
Un largo camino recorrió hasta llegar aquí, a este mundo contemporáneo signado por la globalización, que impone el egoísmo y el individualismo a ultranza, donde “todo vale” en la despiadada competencia por llegar a tener o llegar al poder, que parecen ser los únicos objetivos claros del homo-capitalista.
Precisamente a la vera de ese camino quedan “los otros”, los desplazados, que no representan más que un obstáculo para avanzar o para llegar a nuestro objetivo, y por eso se justifica cualquier cosa que hagamos para superarlos o para suprimirlos, privilegiando nuestros intereses. De estas actitudes nace lo que el filosofo Enrique Valiente Noalles considera “la violencia autista” esa que no reconoce al otro, y que quiere lograr con esa ignorancia, que la responsabilidad se diluya, que parezca que no existe.
Así surgen actos de violencia y crueldad inusitadas, como la de las adolescentes que tajean la cara de una compañera con una trincheta “por ser bonita”; o como la del delirante de Bush, que decide, a gran escala, por la vida o la muerte de millones de personas que en medio oriente se van cada noche a dormir o a sus trabajos sin saber si al siguiente amanecer su vida habrá terminado porque el Gran Vecino del Norte (inspirado por ese buen Dios al que George tanto invoca), dispuso un bombardeo sobre la ciudad, el hospital, la escuela o el centro de refugiados donde se encuentra.
Sin ir a límites extremos observemos la cotidiana crueldad que representa por ejemplo, la ostentación de los que más tienen, que exhiben impúdicamente ante los excluidos, el fruto de esa desigualdad que supimos conseguir con la implantación del capitalismo salvaje.
¿Cómo encontrar el ovillo de Ariadna que nos ayude a salir de este laberinto en que nos encierra la injusticia y la crueldad humana?
Quizás la solución sea la que planteaba José Ingenieros allá por la década del ’20, cuando decía que “Combatir la injusticia es la manera más eficaz de capacitar a los hombres para el bien” y sostenía que hay que difundir una nueva educación moral que despierte en los jóvenes esas fuerzas morales que ellos tienen latentes.
Apostemos a esta nueva generación, difundiendo y predicándoles con el ejemplo los valores necesarios para salir de este monstruoso laberinto.
Gabriela Villada
LATINOAMERICA UNIDA
Quien sabe leer la realidad entre líneas puede observar que hay una especie de guerra no declarada y se puede evidenciar en el juego de fuerzas que se desata entre el capitalismo imperialista y sus ansias de dominación por un lado, y la centroizquierda sudamericana y sus ambiciones de integración latinoamericana por el otro.
En la edición del domingo 23 de abril de 2006,en una columna titulada “Emboscadas” el periodista Enrique Lacolla advertía: “La incipiente renovación de América Latina deberá prepararse para resistir múltiples emboscadas (...) por eso hay que tener infinito cuidado en no exacerbar los localismos (...) hay hechos más graves que dan la pauta del rumbo por el que podría empezar a moverse la contramina que las fuerzas de reacción están cavando por debajo del surco que recorren los movimientos populares ”
Y el pueblo latinoamericano es quien lleva las de perder en esta guerra encubierta, fundada en intereses económico-financieros, en la que, obviamente, quien detenta el poder es el legendario país del norte. Porque tiene el respaldo financiero y político de los organismos internacionales, (que fueron hechos a la medida de sus intereses) y tiene los “medios” necesarios.(Y cuando me refiero a “medios” hago alusión a esa teoría que sostiene que en el nuevo milenio no será necesario utilizar la fuerza para dominar un territorio, simplemente basta con manejar los medios de comunicación) y ese es uno de los lugares por donde pienso que van a empezar a moverse las fuerzas de las que habla el periodista Enrique Lacolla.
Roguemos que los mandatarios latinoamericanos se tomen su tiempo para reflexionar muy bien lo que hacen para no ser, sin quererlo, funcionales a los planes de sus adversarios, y sería muy útil atender a los consejos que supo dar el autor de Martín Fierro en boca del viejo Vizcacha cuando decía que “si entre hermanos se pelean los devoran los de ajuera”, porque estén bien seguros que ellos no van a desperdiciar la más mínima oportunidad de lograr la enemistad y desunión de los hermanos latinoamericanos porque están comenzando a vernos como una amenaza política a su proyecto hegemónico.
El viejo dicho “divide y reinarás” es uno de los principales preceptos de nuestros vecinos del gran país del norte, y no dudarán en ponerlo en práctica en este caso, y si no veamos su acercamiento a nuestro hermano país Uruguay, luego del conflicto por el tema de las papeleras.
Pero lo que los latinoamericanos tenemos que aprender de una vez por todas e que cuando ellos se acercan no es por simple solidaridad , ni para beneficiar al supuesto favorecido con su importante apoyo, sino sólo para lograr arrimar harina para su costal, es lo que hacen y lo que siempre hicieron cuando necesitaron aliados funcionales a sus propósitos.
Los países alineados con Norteamérica que tienen “relaciones carnales”, serviles a sus causas, ¿Qué ventajas tan importantes han obtenido para ellos a nivel mundial que justifique esta actitud indigna?
Ninguna, porque el gran país del norte sólo tiene aliados circunstanciales según su propia conveniencia, no hay lealtades, sólo hay intereses creados, y si no veamos el caso de Irak, que EEUU apoyó con armas, entrenamiento y tecnología mientras le era útil para mantener a raya a Irán, pero cuando necesitó asegurar sus reservas petroleras no dudó en aplastarlos olvidando sus alianzas anteriores.
Sería muy interesante y me parece que urge desplegar todas las estrategias necesarias por parte de nuestros gobiernos, para desarrollar en nuestros pueblos una conciencia de pertenencia, un mayor compromiso con la identidad latinoamericana, ya que ideológica y culturalmente siempre nos hemos sentido más identificados con lo europeo que con lo latinoamericano, quizás por la influencia de nuestros “próceres” que marcaron a fuego la europeización de nuestra cultura, por considerar que eso era “la civilización” y lo nuestro “la barbarie”.
Es imprescindible emprender desde la educación la noble tarea de rescatar las raíces que nos hermanan con nuestros vecinos para afianzar en el futuro una verdadera integración latinoamericana.
¿Será algún día posible concretar el sueño de San Martín y Bolívar de ver a una Latinoamérica unida? Esperemos que sí, y que prime la dignidad y el bienestar de todos los pueblos latinoamericanos sobre los intereses políticos y económicos de cada uno de los estados que la componen.
María Gabriela Villada